sábado, 27 de abril de 2013

Ya empiezo a ver la luz...

Ya empiezo a ver la luz... Ya estoy llegando al final del desierto en el que me encontraba, y en el que el Señor me sostuvo, cuidó, guió y habló tiernamente durante estos meses. Estoy llegando al otro extremo del desierto y el paisaje, aunque es totalmente distinto al que mi corazón deseó por tanto tiempo y mi mente imaginó, es hermoso y me hace sentir mi corazón lleno de gratitud. 

Dios ha realizado una labor en mi corazón que no tiene explicación humana. Es sencillamente maravillosa la obra que el ha realizado en mi vida. Él ha sido fiel, ha escuchado y respondido a mis oraciones en su tiempo, en su voluntad y lo más importante, con un inmenso amor por mi. Él ha sido fiel.

Si bien mi esposo sigue viviendo en pecado y aunque desconozco cuál es el futuro, realmente he sentido que Dios me ha guiado de una manera radical a nutrirme de la fuente de agua viva que es Él. Ante una separación e inminente divorcio, producto de las decisiones precipitadas de quien vive como hombre natural, sin Dios, el Señor me ha tomado de la mano, me ha rescatado para llevarme a experimentar una vida plena, de felicidad absoluta, esperanza y certeza de que sus planes para mi son maravillosos. No tengo la menor duda de que voy a estar bien, de que Dios me ama, me sostiene y seguirá siendo fiel si me mantengo en sus pasos, si continúo buscándole, aprendiendo de su palabra y dependiendo de Él. Por primera vez en mi vida puedo decir que mi vida está completa, que no me falta absolutamente nada para sentirme bien. Por primera vez en mi vida siento que no necesito de una pareja, ni de hijos, ni de abundancia económica, ni lujos, ni ninguna otra cosa para tener la vida abundante que tengo en este momento. Es algo que solamente el Señor me puede dar.

En este momento de mi vida, he llegado a comprender que aunque las decisiones del hombre son imperfectas, el amor de Dios nunca falla y sus planes para nosotros son perfectos. Pase lo que pase, nos hagan lo que nos hagan, estamos a salvo en sus manos. Así pasemos dificultades que nos hagan dudar, tristezas, dolor, enojo, caigamos y fallemos en mil cosas, nuestro Señor en su enorme misericordia nos acoge en sus brazos y sigue trazando para nosotros su plan perfecto. Está en nosotros aceptarlo. 

En este momento puedo decir con toda certeza que estoy agradecida con Dios por las pruebas que he tenido que pasar. Nunca en mi vida habría logrado el nivel de intimidad que tengo con Él y conmigo misma que tengo ahora. Nunca habría logrado el nivel de libertad en Él que siento en este momento. Me siento libre de tantas emociones negativas que me atormentaban! Ahora puedo esperar con brazos abiertos el futuro que me espera, porque al único que necesito en mi vida está a mi lado y nunca me dejará. Puedo decir que mi futuro está en las mejores manos y mi bienestar no depende de si mi esposo regresa o no. 

Después de este proceso tan doloroso, puedo decir que el Señor me ha sanado con Sus amorosas manos, con constancia, paciencia ante mi enojo, misericordia ante mi sufrimiento y enorme amor ante mis fallas! He logrado entender cuando Pablo en tantas ocasiones agradecía a Dios por las pruebas y nos instaba a estar agradecidos por las tribulaciones. Hoy lo estoy. Le doy infinitas gracias a Dios por todo lo que he tenido que pasar para poder llegar a disfrutar de su delicioso amor, perdón y fidelidad. 

Dios es fiel, solo debemos creerle, creer que sus pensamientos son más altos que los nuestros, que sus planes sobrepasan los nuestros y que su amor va más allá de lo que podamos imaginar. Sea lo que sea que venga, en Sus manos estoy y en Él confiaré.... Qué puedo temer?

miércoles, 10 de abril de 2013

Hace mucho no te escribo

Hoy pensaba que ha pasado muchísimo tiempo desde la última vez que te escribí. Desde la última vez que redacte este tipo de cartas con entrega imaginaria. Al fin y al cabo son como para mi misma, porque probablemente nunca las vas a leer.

A veces me pregunto cómo estarás. No solamente si me extrañarás o no, o si estarás con ella aún o no, sino cómo está tu corazón, tu alma, tu conciencia y tu caminar con Dios. Qué reacciones tenés cuando escuchas Su voz? Qué estrategias has desarrollado para poder seguir actuando como Jonás, huyendo en la dirección opuesta de lo que Dios te dice? Cual pez gigantesco será el que te tendrá que tragar para que te percatés de lo que estás haciendo? Será eso suficiente?

Aunque estés pensando que estás disfrutando de muchas cosas de las que te estabas perdiendo cuando estabas conmigo, vos sabés que estas brincando de alegría entre montañas de basura. Con cada acción y pensamiento necio, no haces más que ensuciarte más, aunque para tus ojos estés rodeado de tesoros. Te estás hundiendo y no sé que implicaría para tu vida el tocar el fondo de ese mar de basura en el que elegiste zambullirte.

Yo sí puedo decir que ahora estoy viviendo algo que te estás perdiendo. Algo que me estaba perdiendo mientras estaba con vos. Fui muy necia en ponerte en primer lugar, sobre mi Amo. Nadie mas que Él merece ese lugar, y yo te lo di. Dios es celoso, no quiere compartir ese lugar con nadie. Solo ahora, habiendo quedado sola y con tan poco, es que he logrado abrir mis ojos, enfocar mi mirada y divisar a quien me ha estado llamando con brazos abiertos todos estos años. Desde que volví mi vida, corazón y mirada hacia mi primer amor, he experimentado una transformación tan maravillosa. Es imposible para mi explicar la fidelidad que Dios ha tenido conmigo... Le pedí que me ayudara a colocarlo primero en mi corazón y llegar a sentir que con El no necesito de nada ni nadie más para ser feliz. Le pedí que tomara todo el dolor que tus decisiones me han causado, mis heridas, temores, rencores, sueños rotos y mi soledad. El ha sido fiel...

Hay varias verdades que ha llegado el momento de expresarlas, aunque sea por escrito y nunca las vayas a ver. Reconozco que disto mucho de haber sido la esposa perfecta. Probablemente te di varios motivos para aburrirte de mi, para no gustarte y para hastiarte de mi compañía. No digo que convivir en pareja sea lo más sencillo. Nadie dijo que el matrimonio sería fácil, o que debía durar hasta que alguno se aburriera. Si Dios utilizó el matrimonio para ejemplificar el amor y la relacion de Cristo con la Iglesia, es porque es un pacto serio. No deberíamos hacer nada que Cristo no haría en contra de su Iglesia. El amor de El ha cubierto todas nuestras faltas... nos ama aunque seamos los seres mas indignos de ser amados. Yo he decidido amarte así, aunque me des la espalda... Sin embargo el Señor ha querido que también ese amor se lo entregue a El, para poder sanar mi corazón.

No puedo decir que ya no te amo, ni que te odio. Siento que todo esta siendo sostenido por el Señor. No me es posible tener una vida de gozo, victoria y crecimiento en el Señor si día y noche estoy añorando estar con vos, pensando en si volverás o no, en si nuestro matrimonio sera restaurado o no. Que mi mente y corazón estén llenos de todo esto es todo lo opuesto a la libertad y entrega absoluta que el Señor quiere que tenga en El. Sencillamente estoy esperando en el Señor los planes que el tiene para mi, estés vos en ellos o no.

Es obvio que la voluntad de Dios es que el matrimonio continúe hasta que la muerte nos separe. Es su voluntad que toda separación llegue a su fin mediante la reconciliación. Es su voluntad que sus hijos se mantengan en su camino y sigan su voluntad. Es su voluntad que seamos fieles a nuestro cónyuge. Es la voluntad de Cristo que su Iglesia dependa de El, lo ame y le sea fiel. Pero también nos dio libertad. Libre albedrío más no salvación de las consecuencias de sus actos. Dios es justo. Lo mismo en el matrimonio. No puedo obligarte, ni Dios tampoco, a volver. Es tu decisión revolcarte en tu pecado, rechazar y humillar a la esposa que Dios te dio y serme constantemente infiel. Es tu decisión optar por el divorcio y autoenganarte pensando que porque no me ves como tu esposa ya, entonces ya no lo soy. Es tu decision alejarte del Señor para hacer de cuentas que no te habla, no te ve, ni te pedirá cuentas. Soy consciente de que aunque Dios te seguirá llamando a gritos, amandote, esperandote con los brazos abiertos y señalando tu pecado, bien podrias decidir rechazar su amor y mi amor y preferir seguir revolcandote en la basura. No puedo hacer nada para cambiar eso. Sólo puedo orar por tu corazón...

Me duele verte donde estás. Me duele que por orgullo y por llenar tu ego sigas ahí. No se qué pensar de tu relación con Dios, ni de tu salvación. Me duele, al punto de llorar el saber que no estás disfrutando de la vida abundante que El nos ofrece sin merecerlo. Has elegido encadenarte y acumular pecado sobre tu cabeza. Puede que sigas asi el resto de tu vida. Todos los días le ruego a Dios que no sea así y tengo fe en que El puede restaurarnos, pero sólo si vos dejas de rechazarlo.

En fin, solo Dios conoce tu corazón, tu futuro y el mío. Aún te amo y profundamente, pero ya no duele tanto. Te extraño, pero no a quien estás siendo ahora, sino a quién fuiste o a quien creí que eras. Espero sea la primera opción, pues esa por lo menos tiene vuelta atrás... la segunda implicaría que me casé con un espejismo.

En las manos del Señor te pongo cada dia, con la esperanza de que esa vez no saldrás corriendo de su abrazo como un niño berrinchoso. Le ruego que suavice tu corazón, por tu bien... que podas permitirle ser el único amo de tu vida... Sabes de lo que te estás perdiendo, o ya lo olvidaste?

sábado, 2 de marzo de 2013

Con cuánta ternura me ama Dios!

Tengo mucho tiempo sin escribir. Entre mis obligaciones laborales y otras ocupaciones, no me queda tiempo ni energía para sentarme a hacerlo. 

Estos días han sido muy refrescantes. Son tantas las cosas que el Señor me ha enseñado durante este tiempo cada día! Puedo decir que mis pies están cada vez más fuertes porque tienen a mi Señor como roca, como fundamento sobre el cual me levanto, camino, espero y confío. 

A pesar de que he pasado por situaciones muy difíciles, en soledad, he visto la mano del Señor levantándome y proveyendo fielmente cuando he pensado que no hay salida. He visto su provisión espiritual, emocional y económica en todo momento. Me ha dado más de lo que necesito y sin merecerlo. No ha parado de susurrarme al oído cuánto me ama, cuánto valgo para Él y cuánto le duele verme sufrir. Me ha tomado de la mano y a lo largo de esta larga y aterradora caminata, me ha llevado a los rincones más maravillosos de su amor. Es tanto lo que me ha enseñado, que ni sabría cómo resumirlo acá. El punto es que estoy bien. Aunque aún llore, aún extrañe a mi esposo; aunque aún me cueste batallar contra la soledad, aunque aún me cause un profundo dolor lo que ha pasado, estoy escondida en Dios. No existe mayor consuelo en este mundo que el que puedo encontrar en su abrazo, en su amor, en su palabra, en sus promesas... 

Han habido múltiples momentos en los que en medio de preocupaciones, cansancio físico y emocional, o una profunda tristeza, el Señor me ha regalado una paz incomprensible. Algo tan sobrenatural que hasta me deja un poco desconcertada... Insisto en tratar de hallarle una explicación racional... "Por qué me siento así? Qué pensé? Qué pasó?" Y nunca encuentro ninguna respuesta en mí misma... Es ahí donde dirijo mi mirada y corazón al Señor y no me cabe la menor duda de que viene de Él. A veces me ha sucedido en momentos en los que me siento tan cansada y desesperanzada que incluso le pido al Señor que haga que mi vida pase rápido, que haga algo para estar con Él pronto para no sufrir más, pero me inunda su paz y me convence que aún no, que aún tiene muchas cosas para mi, aunque yo no las pueda ver en este instante. 

Estoy tan agradecida con Dios... Realmente todo, absolutamente todo lo que tengo se lo debo a Él. Todo lo que soy, lo que he hecho y logrado le pertenecen a Él. Si tengo alguna habilidad o he alcanzado algo, ha sido porque Él me regaló la capacidad y permitió que las circunstancias ayudaran. Si me pienso fuera de la voluntad de Dios, caminando sin tenerlo a Él como mi guía, me aterrorizo, con solo imaginarlo. No entiendo como pasé tantos años de mi vida siguiéndolo a medias, cómo tomé tantas decisiones haciéndolo a un lado. Creo que mi historia sería muy distinta si hubiera escuchado su voz con claridad. Probablemente habríamos buscado más de Él antes de casarnos, se habría llevado a cabo en otro momento, en fin, sólo Dios sabe. Lo hermoso de esta historia, es que a pesar de mis malas decisiones, las malas decisiones de mi esposo y nuestra rebeldía en general, ha tenido tanta misericordia de mi! Si me pongo a pensar, por duras que sean mis circunstancias en este momento, si no fuera por Su misericordia no se dónde estaría! A pesar de haber elegido a mi esposo desde mis parámetros (aunque fui estricta en elegir a una pareja creyente y con muchas otras cualidades) y estar viviendo las consecuencias de eso, Él me ha tomado en sus brazos y ha utilizado esta situación para enseñarme una felicidad, estabilidad y relación que va más allá de lo que jamás había vivido. Me ha llevado a recorrer un camino bello, que no deja de sorprenderme. 

Creo que aunque quizás no me apoyé tanto en el Señor en cuanto a casarme, toda esta circunstancia se dió con un propósito. Un propósito que Dios me irá revelando poco a poco. Un propósito para mi vida y para la vida de mi esposo también. En cada uno de nosotros está el aceptar esa hermosa oportunidad, o seguir caminando en rebeldía pensando que nosotros somos más inteligentes que Dios y que por ello no lo necesitamos para resolver el desastre de nuestra vida. Dios puso a mi esposo en mi camino y en mi vida con un propósito, y me puso a mí en su vida con un propósito también. Permitió que nos casáramos ante Él, nos utilizó en su ministerio y nos habló de manera amorosa en múltiples ocasiones. No tengo duda de que Su propósito con toda prueba es fortalecer nuestra fe y llevarnos a obedecerle y depender de Él. Una prueba en un matrimonio no puede tener otro propósito más que acercar a sus miembros más a Él, unir a la pareja en ese amor que viene de Dios, superarla y continuar caminando con Cristo. No puede haber otro propósito. Dios no permitiría que sucedan cosas con el propósito de llevarnos a hacer cosas en contra de su voluntad. Nuestro propósito aquí en la tierra es glorificar Su nombre, amarlo y obedecerle a pesar de las circunstancias y llevar a que otros también lo conozcan. 

Tengo la certeza de que Dios ama a mi esposo y que tiene grandes cosas para Él, grandes deseos de hacerlo crecer espiritualmente y en todos los aspectos de su vida, pero en mi esposo está la decisión... La obra del Señor no puede desarrollarse en la vida de una persona cuyo corazón se ha endurecido. La semilla está ahí, creció por un tiempo, se estancó y ahora ha empezado a secarse. Cada mala decisión, pensamiento y acto de pecado es como una piedra más, una espina más y trae más sequedad a la tierra. No hay planta que florezca en esas condiciones. 

En la  tierra reseca, no solo cuesta que crezcan buenas plantas, sino que también cuesta sacar la mala hierba. Un día escuché a un pastor contar cómo de niño descubrió que intentar sacar la mala hierba cuando la tierra está seca es infructuoso. Generalmente la hierba se rompe cerca de la base cuando se jala, pero las raíces quedan en la tierra. Solo suavizando esa tierra con agua, es que es posible sacar la mala hierba de raíz y darle fuerza a la planta sana para que crezca. Igualmente sucede con nuestro corazón. Si no lo suavizamos recibiendo la Palabra y el amor de Dios, difícilmente podremos sacara la mala hierba de nuestra vida y difícilmente se dará el crecimiento espiritual... Por el contrario, las condiciones del suelo se irán haciendo cada vez más hostiles y la posibilidad de dar fruto más remotas. 

Si estamos dispuestos a suavizar nuestro corazón, ponernos de rodillas ante Él, recibir su amor y amarlo de vuelta mediante nuestra obediencia y alabanza, Dios es fiel en ir limpiando nuestra vida de esa mala hierba, ir podando nuestra planta para que pueda dar fruto. No hay mejor abono para nuestro corazón, que el leer Su palabra y no hay nada que garantice más el dar buen fruto que obedecerla de corazón. 

Mateo 13
Parábola del agricultor que esparce semilla
13 Más tarde ese mismo día, Jesús salió de la casa y se sentó junto al lago. Pronto se reunió una gran multitud alrededor de él, así que entró en una barca. Se sentó allí y enseñó mientras la gente estaba de pie en la orilla. Contó muchas historias en forma de parábola como la siguiente:
«¡Escuchen! Un agricultor salió a sembrar. A medida que esparcía las semillas por el campo, algunas cayeron sobre el camino y los pájaros vinieron y se las comieron. Otras cayeron en tierra poco profunda con roca debajo de ella. Las semillas germinaron con rapidez porque la tierra era poco profunda; pero pronto las plantas se marchitaron bajo el calor del sol y, como no tenían raíces profundas, murieron. Otras semillas cayeron entre espinos, los cuales crecieron y ahogaron los brotes; pero otras semillas cayeron en tierra fértil, ¡y produjeron una cosecha que fue treinta, sesenta y hasta cien veces más numerosa de lo que se había sembrado! Todo el que tenga oídos para oír, que escuche y entienda».


Mi mayor oración cada día es por el corazón de mi esposo. Me duele ver esa tierra seca, agrietada, abandonada, llena de espinos y piedras. Me duele ver cómo esa planta que un día fue hermosa y llena de frutos, se va secando poco a poco.

15 Pues el corazón de este pueblo está endurecido,    y sus oídos no pueden oír,y han cerrado los ojos,    así que sus ojos no pueden ver,y sus oídos no pueden oír,    y sus corazones no pueden entender,y no pueden volver a mí    para que yo los sane”[b].

 ¡Qué impotencia y dolor siento! ¡Cuánto quisiera poder correr y con mis propias manos regarla, podarla, cuidarla, amarla! Pero no puedo... Solo el Señor puede hacer ese trabajo si mi esposo está dispuesto a permitírselo. No se si habrá alguna circunstancia en el futuro que cambie esta situación, deseo con todo mi corazón que así sea... ¡Cuánto lo amo!...

Pero ante todo Dios es fiel... Sólo Él es mi refugio, mi consuelo ante la soledad, la tristeza, la angustia, la traición y la decepción... Sólo Él... Y en medio de mis luchas, le doy toda la gloria! 

"Por lo tanto, ya que fuimos declarados justos a  los ojos de Dios por medio de la fe, tenemos paz con Dios gracias a lo que Jesucristo nuestro Señor hizo por nosotros. 2 Debido a nuestra fe, Cristo nos hizo entrar en este lugar de privilegio inmerecido en el cual ahora permanecemos, y esperamos con confianza y alegría participar de la gloria de Dios. 3 También nos alegramos al enfrentar pruebas y dificultades porque sabemos que nos ayudan a desarrollar resistencia. 4 Y la resistencia desarrolla firmeza de carácter, y el carácter fortalece nuestra esperanza segura de salvación. 5 Y esa esperanza no acabará en desilusión. Pues sabemos con cuánta ternura nos ama Dios, porque nos ha dado el Espíritu Santo para llenar nuestro corazón con su amor."  Romanos 5:1-5

lunes, 11 de febrero de 2013

Mi esperanza en medio de la oscuridad es Él

Llevo varios días ya sin escribir, sino semanas. Las razones por las que no lo he hecho han sido variadas, pero en resumen no me he sentido nada bien. He pasado por momentos de extrema tristeza, momentos de un profundo enojo, de absoluta desesperanza y en otros una apatía abrumadora. En fin, mis emociones, así como el avance de mi relación con Dios ha sido toda una montaña rusa. No me he despegado de mi Señor ni un instante, ni Él me ha soltado, pero en muchas ocasiones he insistido en volver a ver a otros lugares: amistades, mi esposo, familiares, mis problemas económicos, mi trabajo, mis temores, mi pasado... Pero Dios me llama la atención una y otra vez, recordándome en donde debe estar mi corazón y mi mirada. 

Desde la última vez que escribí Dios me ha mostrado muchísimas cosas y me ha continuado retando a realizar su voluntad a pesar de mi estado emocional. Me ha enseñado una y otra vez que no necesita de mis fuerzas, ni de mi capacidad, ni estabilidad emocional, ni que haya superado por completo lo que me ha pasado, para hacer cosas maravillosas en mi vida, mi familia y otras personas que me rodean. Ha hecho de esta mujer quebrantada, débil, triste, llena de errores y temores, un instrumento en sus manos. No lo merezco y aún así Él elige amarme cada día más, usarme, bendecirme y transformarme en el proceso. ... Y a pesar de eso sigo siendo tan testaruda a veces!

Creo que en este tiempo han sido varios los golpes que me he llevado. Primeramente, el no tener absolutamente ningún contacto o noticia de mi esposo, no saber de su vida espiritual ni de su vida en general, no saber si está bien o no, NADA.... Absolutamente ninguna señal de avance, retroceso o estancamiento. Silencio y distancia absoluta, como si estuviera muerto... Qué doloroso....

En segundo lugar, me he llevado dos golpes fuertes con amistades muy cercanas que me han hecho daño. Una a quien consideraba mi hermana en Cristo y de la cual recibí engaño y manipulación, y otra, que aunque no comparte mi fe, consideraba una gran amiga, pero me hizo mucho daño con sus palabras.

En tercer y último lugar, ha sido mi trabajo, pues ha venido decayendo en estabilidad y por ende mis ingresos han variado grandemente. He llegado a un momento de gran incertidumbre e incluso temor por mi futuro. Aunque no he pasado por ninguna necesidad seria, ni creo que mi familia lo permitiría, a veces quisiera tenerlo todo resuelto, estable y predecible YA. Me duele mucho verme en una situación de dependencia de mi familia, con limitaciones económicas y tanta incertidumbre. 

Todo lo anterior junto, aunado al recuerdo y realidad dolorosa de lo que sucedió con mi matrimonio y con mi vida es increíblemente abrumador. Realmente si lo pienso racional y fríamente en retrospectiva, comparando mi vida antes de esto y como es ahora, me resulta difícil de creer que no me encuentro en una situación peor. La misericordia y fortaleza de Dios han sido increíbles... En condiciones meramente humanas, sin Cristo creo que ni estaría con vida siquiera...

En medio de todos los golpes que me he llevado y que me han derribado emocionalmente en las últimas semanas, Dios ha sido fiel. Su cercanía no ha fallado ni un instante. En todo momento he podido escuchar su voz por distintos medios diciéndome "Por qué temés? No sabés quien soy? No sabés que no es con tus fuerzas sino con las mías que vas a salir adelante? No sabés que yo soy tu Dios y tengo tu vida en mis manos? En donde estás colocando tu mirada? En donde estás poniendo tu corazón? Por qué no ponés tus ojos y corazón en mí? En quien nunca te fallará ni decepcionará?"... Ha sido tan claro conmigo a través de su palabra, hermanas hermosas que ha puesto en mi vida, mensajes que he escuchado, que el Señor ha logrado poner mi vida en perspectiva nuevamente... Aunque dando pasitos de bebé y a un ritmo un tanto irregular, sé que voy caminando...

Dios no deja de retarme, a dar pasos de fe cada vez más drásticos... Mi confianza está absolutamente puesta en Él, aunque a veces desmaye, caiga, dude, llore y me desespere.... Aún en el momento de mayor dolor y soledad, aunque dude de absolutamente todo y todos, la seguridad de mi alma en Él, no se mueve ni un milímetro. En su amor estoy segura, de Su mano nadie me arrancará, así mis ojos se queden sin lágrimas, mi cuerpo sin aliento, mi alma sin fuerzas, mi garganta sin voz, mis bolsillos sin dinero y mi mundo sin amigos... Cuando TODO en mi vida falle, cuando TODOS se hayan ido y olvidado de mi, Dios estará ahí, esperándome, abrazándome, amándome. Aunque ahora solo vea oscuridad, puedo estar segura de que Él está trabajando y tiene algo para mi. Esa será mi fe y mi esperanza, aunque el día en el que entienda todo esto sea cuando me reencuentre con Él... 

domingo, 20 de enero de 2013

Añoro la eternidad con el Señor

Llevo varios días sin escribir ya... La verdad es algo que me hace falta hacer. Es muy necesario el sentarse en quietud y soledad para meditar sobre mis avances, deseos, temores, tristezas, dolor y caminar en Cristo. A veces entre más ocupada me encuentre y más agitada sea mi vida diaria, más se me complica poder tener esos momentos y por ende me cuesta encontrar el momento propicio para escribir. Muchos días he sentido tanta tristeza y dolor que me encuentro huyendo de los ratos a solas. Busco salir de mi casa, enfocarme en el trabajo, compartir con otras personas... No que esté mal, pero a veces me pregunto si será bueno para mi proceso huir de los momentos de silencio y soledad. Creo que el huir también limita las oportunidades para que Dios hable conmigo.

Si bien no he descuidado mi tiempo de lectura de la Biblia, mi tiempo de oración ha disminuido un poco. SIento que si no tomo acciones pronto, mi tristeza aumentará y mi relación con Dios podría estancarse. No quiero que eso pase. Es una tentación fuerte cuando empiezo a sentirme triste. Inmediatamente me surgen pensamientos de derrota, de desprecio por mi misma, desesperanza, cuestionamientos acerca de mi posición, muchas cosas que en vez de fortalecerme me traen abajo. Es una lucha fuerte contra esa tendencia, si no me agarro fuerte del Señor me puedo llegar a sentir muy confundida. 

Siento mucha angustia cuando me veo en una situación económica tan limitada y una situación profesional no tan exitosa. Caigo en el error de compararme con otras personas, con sus matrimonios, sus carreras, sus familias, sus posesiones, su estabilidad, tantas áreas en las que siento que mi realidad es tan distinta. Pero recuerdo a Dios diciéndome que me enfoque nuevamente en Él y en las cosas de arriba... Es duro no saber qué hacer, es duro no lograr visualizarse ni siquiera en unos meses y más duro no sentir ilusión por el futuro. Siento que mi mayor aspiración no se encuentra en esta tierra, ni es nada que este mundo me pueda dar. Añoro estar con el Señor, sin dolor, sin tristeza, sin sufrimiento, sin dudas, sin preguntas, sin incertidumbre, sin más lágrimas. Quisiera que todo mi interés estuviera en esa vida eterna y no afanarme por absolutamente nada de lo que suceda en esta tierra, pero es imposible. 

Como he dicho muchas veces, no sé lo que tengo delante, no sé cómo saldré de esta oscuridad, no se cuándo saldré de esta oscuridad, pero sé que Dios me dará lo que necesito para proseguir. Siento que nunca dejaré de extrañarlo y amarlo y que siempre estaré deseando en lo más profundo de mi ser que él regrese, pero no está en mis manos. Quisiera realmente soltarlo, dejándolo en las manos de Dios, pero sin que signifique que no lo amo o que ya no quiero nada con él. No se si es posible, pero es mi oración... Que se haga la voluntad de Dios y no la mía. Y la voluntad de Él no siempre está ausente de sufrimientos. 

lunes, 14 de enero de 2013

Jesús es mi pastor

Estoy preocupada y angustiada... Sé muy bien que Dios no quiere que esté en este estado, pero ya no se qué hacer. Puedo decir con certeza que Dios está trabajando en mi vida y en mis circunstancias. No me puedo quejar de mi situación laboral, ni de mi familia.... Mi relación con Él está creciendo. Sin embargo, hay una parte de mi circunstancia que no logro manejar bien. Realmente no sé qué hacer el con el dolor que siento! Es insoportable!

Es como una punzada en el corazón que cada vez es más profunda. No siento que vaya mejorando con el tiempo, realmente, siento que cada día es más profunda. Hoy cuando manejaba de regreso a mi casa, pensaba en cuánto me duele no solo ver mi matrimonio destrozado, sino también saber que mi esposo, la persona que más amo, está tan hundido en pecado. Que está haciéndole daño a otras personas de manera directa, y haciéndose daño principalmente él. Mucha gente me podrá decir "Él se lo buscó, ahora que sufra" o ideas similares, que reconozco han llegado a mi mente en momentos de mucho enojo, pero en el fondo lo que me genera es dolor, porque lo amo. Me duele pensar en la posibilidad de que continúe en ese tipo de vida para siempre. Yo tengo clarísimo que no es algo que puedo controlar, pero cómo me duele! Si tan solo él entendiera que lo que siento es amor y no intento hacerle daño!

Siento que ya no tengo maneras para expresar el dolor que siento, lo único que me consuela es que Jesús me entiende y que el Señor tiene muchas cosas preparadas para mí. Ahorita no logro verlas, ni logro dejar de llorar, ni se va este dolor tan profundo, pero si hay una sola cosa que me sostiene es Él. Jesús vivió muchísimas burlas y rechazo a causa de la verdad. A cambio de amor ha recibido rechazo, odio y traición. Él vivió todo eso y por eso me entiende... No tenemos un Dios ajeno a lo que vivimos en la tierra. No entiendo por qué ha permitido que todo esto pase, pero Él si tiene un propósito que en su tiempo perfecto me revelará. Hasta ahora me ha revelado solo partes pequeñas. 

Me consuela saber que el amor que he sentido del Señor en estos días, Él también lo tiene por mi esposo. Sé que aunque él siga eligiendo hacer caso omiso a los principios por los que ha regido su caminar en Cristo e ignorando la voz del Espíritu Santo, Dios no se cansa de llamarlo. 

Hoy meditaba sobre el amor de Dios por nosotros como se retrata en Juan 10:1-19. Es hermoso como Él es nuestro buen pastor y como somos sus ovejas. Realmente me siento totalmente dependiente de su voz y de su guía... Entre más lo siga más fácil me será distinguir su voz aún sobre tanto ruido. Estoy profundamente triste y aunque me siento extremadamente sola en esta situación, se que no lo estoy.... Le pido al Señor que me ayude a hacer su voluntad de estar gozosa y tener una vida en abundancia a pesar de las circunstancias!

10 »Les digo la verdad, el que trepa por la pared de un redil a escondidas en lugar de entrar por la puerta, ¡con toda seguridad es un ladrón y un bandido! Pero el que entra por la puerta es el pastor de las ovejas. El portero le abre la puerta, y las ovejas reconocen la voz del pastor y se le acercan. Él llama a cada una de sus ovejas por su nombre y las lleva fuera del redil. 4 Una vez reunido su propio rebaño, camina delante de las ovejas, y ellas lo siguen porque conocen su voz. Nunca seguirán a un desconocido; al contrario, huirán de él porque no conocen su voz.
Los que oyeron a Jesús usar este ejemplo no entendieron lo que quiso decir, entonces les dio la explicación: «Les digo la verdad, yo soy la puerta de las ovejas. Todos los que vinieron antes que yo[a] eran ladrones y bandidos, pero las verdaderas ovejas no los escucharon. Yo soy la puerta; los que entren a través de mí serán salvos.[b] Entrarán y saldrán libremente y encontrarán buenos pastos. 10 El propósito del ladrón es robar y matar y destruir; mi propósito es darles una vida plena y abundante.
11 »Yo soy el buen pastor. El buen pastor da su vida en sacrificio por las ovejas. 12 El que trabaja a sueldo sale corriendo cuando ve que se acerca un lobo; abandona las ovejas, porque no son suyas y él no es su pastor. Entonces el lobo ataca el rebaño y lo dispersa.13 El cuidador contratado sale corriendo porque trabaja sólo por el dinero y, en realidad, no le importan las ovejas.
14 »Yo soy el buen pastor; conozco a mis ovejas, y ellas me conocen a mí, 15 como también mi Padre me conoce a mí, y yo conozco al Padre. Así que sacrifico mi vida por las ovejas.1Además, tengo otras ovejas que no están en este redil, también las debo traer. Ellas escucharán mi voz, y habrá un solo rebaño con un solo pastor.
17 »El Padre me ama, porque sacrifico mi vida para poder tomarla de nuevo. 18 Nadie puede quitarme la vida sino que yo la entrego voluntariamente en sacrificio. Pues tengo la autoridad para entregarla cuando quiera y también para volver a tomarla. Esto es lo que ordenó mi Padre».

viernes, 11 de enero de 2013

Viernes por la noche

Hoy no me siento nada bien, es una realidad. Desde hace días he querido sentarme a escribir condensando todo lo que Dios me ha mostrado pero no he podido. Ha sido tan montaña rusa de emociones que cuando llega la noche y es el tiempo que tengo para escribir, por lo general me siento muy triste. No me gusta escribir cosas tristes, pero a veces es lo único que me sale. Aun así, quiero comentar un poco sobre lo que Dios ha hecho en esta semana.

En estas últimas semanas me había estado sintiendo muy preocupada a nivel laboral porque la cantidad de trabajo es muy inferior a meses anteriores. Me angustié mucho por algunos días y justo poco tiempo después me han ido asignando más trabajo, lo que implica mayores ingresos. Puedo decir que Dios no me deja sola. Ha provisto para mis padres y para mí de una manera impresionante.

No solamente he visto su provisión a nivel económico, sino principalmente a nivel espiritual. He continuado con la lectura de la Biblia con un programa cronológico de un año de duración. Muchas situaciones de infidelidad, traición, mentira y pecado deliberado que veo en las historias Bíblicas que estoy leyendo me generan una gran indignación. Me confunde cómo Dios pudo a elegir a personas tan imperfectas y que cometieron tantos pecados. Justo en esos momentos me pongo a pensar…Y acaso yo merezco algo? Acaso soy yo tan buena como para merecer su salvación? NO. Creo que Dios sigue hablándome del gran amor que tiene para nosotros y cómo puede ver más allá de nuestros errores, fallas, malos deseos, pecados y defectos porque tiene la posibilidad de ver nuestra vida completa. Él sabe los errores que cada uno de sus hijos escogidos va a cometer a lo largo de la vida y aún así nos ama, aún así sigue dándonos oportunidades y aún así nos ofrece transformar nuestro corazón. Quienes somos nosotros para juzgar y no perdonar a otros? Ciertamente ha sido una lección muy dura y que me cuesta entender.

Realmente me siento muy dolida, herida y traicionada. Me siento burlada, humillada y engañada. Son demasiados sentimientos fuertes que aún están en mi corazón. Cada día le ruego a Dios que me ayude a superarlos, que me cubra con su amor para no seguir sufriendo. Mi esperanza ya no está en la restauración de mi matrimonio (aunque lo deseo con todo mi corazón). Mi esperanza está en Dios y en que Él con el tiempo irá sanándome de todo esto y me tiene preparado algo grandioso. Esa es mi única esperanza… en algo que desconozco con exactitud pero que tengo la certeza de que es lo mejor para mi vida.

Todos los días lucho con la pregunta de si el libre albedrío de mi esposo tiene algún límite, si habrá algo que Dios pueda hacer para que Él cambie de parecer. He leído muchísimas opiniones al respecto, pero creo que la libertad es una de las cualidades que Dios nos ha regalado y Él la respeta. Él puede molestarse por nuestras decisiones y mover circunstancias para que nosotros nos arrepintamos y le busquemos, pero está en nosotros la decisión. Es algo que me ha quedado cada vez más claro cuando leo la Biblia en Génesis. Dios incluso les hablaba en voz audible y les decía que hicieran algo específico, pero era decisión de cada uno si obedecía o no. Muchos a pesar de las múltiples advertencias seguían cometiendo los mismos pecados y debían enfrentar graves consecuencias por sus decisiones, aún generaciones después. Dios no los obligaba, NUNCA, y tampoco los dejaba de amar.

A veces quisiera ver justicia. Quisiera que sucediera algo que le generara culpa o arrepentimiento a mi esposo, pero es algo que debo dejarle a Dios. Ese no es mi rol, es algo fuera de mi control. Es algo que solamente mi esposo puede decidir. Es algo que solo dentro de sí puede suceder. Es frustrante, pero es la realidad.

Me siento extremadamente cansada emocionalmente y muy triste. Es doloroso ver el pasar del tiempo y que la situación sigue exactamente igual. Yo sé que Dios me dará la fortaleza que necesito y que me sacará adelante, pero qué dolor más insoportable!  Es algo que no desaparece de mi corazón. No logro sacar a mi esposo de mi mente, pienso en él todos los días, lo extraño enormemente. Si ando en lugares públicos, siempre se me cruza por la cabeza la idea de qué pasaría si lo veo con su pareja o si veo a su familia. No hay noche en la que no sueñe con él. Durante todo el día me surgen preguntas sobre por qué decidió dejarme, por qué prefiere estar con otra, por qué no le parecí una buena esposa, por qué se aburrió de mi, por qué dejó de amarme? Cómo puede estar tranquilo, cómo puede amar a otra, cómo puede ir en contra de sus propias promesas ante Dios y en contra de sus principios?  Cómo puede? No entiendo nada, quisiera acallar estas preguntas en mi mente porque no tienen respuesta o al menos no la conozco.

Estoy cansada, una parte de mi desearía que nada de esto hubiera sucedido, que ni siquiera me hubiera casado, pero creo que no habría crecido espiritualmente de la manera en que lo he hecho. Hay muchísimas cosas con las que Dios ha bendecido mi vida a partir de esta circunstancia. Eso es un recordatorio de que mi propósito en esta tierra es mucho más que ser esposa o ser madre, es glorificar el nombre del Señor, entregar mi vida a Él… Todo lo demás son extras.


Extraño demasiado a mi esposo y deseo con todo mi corazón que mi matrimonio se reestablezca, pero aunque sé que es la voluntad de Dios, no sucederá hasta que tanto él como yo estemos alineados bajo nuestro Señor Jesucristo. Solo bajo esa luz es que nos podremos mirar, encontrarnos y mantenernos unidos. No dejaré de orar por él, porque lo amo, para que Dios utilice todos los medios posibles y para que trabaje en su corazón para que le de sabiduría en sus decisiones. Es una realidad que entre más se aleje del Señor, más débil la voz del Espíritu Santo en su corazón. Cuánto me duele esto! Cuánto quisiera poder hacer algo! Qué horrible sentirse de manos atadas viendo como muere espiritualmente poco a poco la persona que más amo. Dios hasta cuándo? No aguanto más! Pero que se haga tu voluntad, no la mía